Si para algunos hablar de elecciones a estas alturas puede ser prematuro, para el ingeniero y consultor externo Fredy Rijalba Palacios es más bien el momento propicio. Casado y con una hija, hace trece años fundó junto a unos socios el Grupo SPS Tecnologías, una empresa de desarrollo tecnológico, industrial y minero con sede en diversos países.

Se dedica también a la docencia y ahora anuncia su precandidatura al máximo cargo de la región, con serias críticas de por medio. Su movimiento político se llama Identidad y Unidad. Hace unas semanas ha comenzado a juntar firmas para la inscripción.

¿Qué lo motiva a postular al Gobierno Regional?

Cuando abrí una sucursal de SPS en Piura, hace dos años, decidí trabajar con el sector público, porque acá no hay empresas privadas fuertes. Pero vi que la gente [empresarios] pagaba el 10 % (‘diezmo’) y yo nunca he pagado. Me di cuenta que había una mafia. Y a mí me han ofrecido [ejecuciones de obras] pero yo nunca he aceptado, porque me pedían pagar ese 10 %. Yo he perdido proyectos porque prefirieron a empresas sin capacidad. Entonces empecé a denunciar y a investigar, y me dio mucha ira la corrupción que había. Yo hasta ahora me mantengo firme: no voy a pagar coimas. Por eso he decidido postular. Quiero ser un punto de quiebre en la política. Aquí lo importante es que se hagan las cosas bien. Por eso voy a luchar contra el diezmo.

¿No haber desempeñado una función pública es una desventaja?

No lo creo. En mi juventud he sido dirigente, presidente de la Federación de Estudiantes de la UNP y presidente del tercio estudiantil. Yo me he enfrentado a la dictadura de Morales Bermúdez y a Fujimori cuando fue presidente de la ANR (Asamblea Nacional de Rectores). Siempre me he plantado firme ante las autoridades. Y ahora soy un candidato combativo.

¿Se puede saber cuál es su tendencia política?

Churchill dijo una vez: “Si a los 20 años no eres de izquierda, no tienes corazón. Si a los 40, sigues siendo de izquierda, no tienes cerebro”. Yo me definiría como de centroizquierda. Pero no tengo ningún problema con que gobierne alguien de derecha. Es más, yo he apoyado a PPK (en las últimas elecciones), y lo digo abiertamente. Porque lo que quiero es que gobierne un hombre capaz, inteligente, honesto, justo y que tenga un equipo. Además, para nuestro movimiento político esperamos formar alianzas, y estamos seguros que se nos va a unir gente, entre ellos la gente de PPK.

Al ser de centroizquierda, cree entonces en un estado de bienestar. Sin embargo, usted es empresario. ¿No es una contradicción?

Yo pienso que el Estado puede hacer obras, como sucede en otros países. Lo que pasa es que aquí Fujimori nos metió la idea de que todo lo público es malo, por eso expulsó a miles de trabajadores del Estado. Hacen falta buenos modelos de gestión y buenos líderes con proyectos e ideas. Lo público funciona, tenemos [ejemplos de] países como Ecuador, Alemania, Uruguay, Chile. No es el sistema el que falla, son los dirigentes, los gobernantes.

¿Por eso es que Piura no despega?

Piura tiene bastantes alternativas, Piura es muy grande. Y hay dinero, el problema es que se malgasta. ¿Por qué ahora hay escasez de agua, por ejemplo? En gran parte, por una mala gestión. Desde que Velasco hizo esa gran obra llamada Poechos nadie ha hecho nada más. Nadie. Ningún gobernante, ni presidente ni gobernador. Nadie se ha preocupado. Hay que apostar por la agroindustria y crear miles de pequeñas industrias.

"Los piuranos necesitan autoridades con mano firme, hay que recuperar el principio de autoridad", dice Rijalba.
“Los piuranos necesitan autoridades con mano firme, hay que recuperar el principio de autoridad”, dice Rijalba.

¿Cómo define eso que usted llama “ser un punto de quiebre”?

Como una revolución, pero no violenta, sino de las conciencias. Una revolución ciudadana.

¿Cuál es su evaluación sobre la región Piura y los piuranos?

Hay una clase media muy fuerte, que quiere incorporarse al desarrollo. El problema es que nuestro pueblo es muy conservador y muy quedado. El sol nos tiene medio apagados. El piurano es un poco conformista y no le gusta que le hablen claro. Por ejemplo, el arequipeño está haciendo cola para pagar, y ve que no le atienden, protesta. Aquí no, pueden estar haciendo cola dos horas bajo el sol y no dicen nada. Y cuando ven que alguien reclama, regresan a mirar, sorprendidos. Eso hay que cambiarlo.

Eso de que somos “quedados” podría sonarle mal a mucha gente.

Aquí no se trata de caer bien, se trata de Piura. También es cierto que a nuestra gente le falta educación. Mire, una vez dicté un curso para la escuela de postgrado de la UNP,  en Piura y en Chiclayo, y le dije a mis alumnos piuranos: allá en Chiclayo la gente es más educada, llegan puntual, son correctos, cumplen los trabajos. El asunto es que algunos se molestaron y les tuve que explicar que yo no tengo nada contra mi tierra, al contrario.

¿Qué tipo de autoridad necesitamos los piuranos?

Alguien que tenga mano firme y con una cabeza bien amoblada. Hay que recuperar el principio de autoridad. Piura necesita un ingeniero, pero uno de verdad, no alguien que nunca ha ejercido o que su papá le dejó una empresa y él la heredó. Necesitamos un piurano que venga del pueblo. Alguien que sienta, que tenga esa sangre de amor por su tierra.

¿A qué llama usted recuperar el principio de autoridad?

Mire el mercado, los mototaxistas invaden Piura, no se sabe ni cuántos hay. Las motos lineales están prohibidas de ingresar al centro y lo hacen. Tenemos que cambiar esas cosas. El piurano tiene que aprender a respetar. Si a usted le dicen que no puede ser vendedor ambulante en una calle, usted tiene que respetar. Y si no respeta, pues tendrá que venir la policía. Si no aprendemos a respetar, vamos a ser una selva.

Pero también hay que ofrecer oportunidades a la gente.

Correcto, pero [la falta de oportunidades] responde a un fracaso de la política municipal. Yo quiero exigirle a mi gente, pero a la vez darle alternativas. No es que los voy a arrinconar. La relación entre las autoridades y los piuranos debe ser fluida.

¿Qué región le parece un referente en el Perú?

Arequipa. Es una región interesante que está creciendo mucho. Ahora mismo tiene tres mil millones de dólares en proyectos de inversión. Tacna también es otra referencia.

Dos cuestiones importantes para el cargo al que postula: el Alto Piura y el sector minero. Sobre lo primero, ¿cuál es el problema de fondo?

Hay un problema de base. El Alto Piura se construyó mal. El río Huancabamba no tiene agua suficiente para Piura y para Olmos. Lo más grave de todo es que el proyecto se hizo sin expediente técnico, porque si no, se hubiera reconocido que no hay agua suficiente. Ahora que el contratista está pidiendo un nuevo adicional, yo he leído el contrato y dice claramente: cualquier modificación en el proyecto, consecuencia de una mala interpretación por parte del contratista, será su responsabilidad. Ya hemos esperado muchos años [por el proyecto]. Yo considero que si en algún momento hay que anularle el contrato a Obrainsa [Astaldi], se le anula, así se gane juicios. No puede ser que el pueblo del Alto Piura esté esperando tanto tiempo. Yo creo que el que está fallando flagrantemente aquí es el supervisor. Entonces, el gobernador y el directorio [del Peihap] deberían rescindirle el contrato al supervisor, por incompetente, porque está avalando y apoyando todo lo que dice el contratista, y no sabe.

Por otro lado, usted que es ingeniero de minas, ¿cómo va manejar este sector en la región, teniendo en cuenta antecedentes como Tambogrande, por ejemplo?

La minería es un tema sensible, y aquí voy a tener que tirar un poco de piedras contra mi propio tejado. Si yo he decidido ser líder de mi pueblo, tengo que decir la verdad. Y la verdad es que las empresas mineras no han hecho lo mejor en temas de medio ambiente y desarrollo. En Cerro de Pasco, donde trabajé, las empresas se enriquecían y el pueblo se hundía cada vez más. En Huancavelica igual, es una de las regiones más pobres del Perú y es minera. Yo comparo con la minería que se practica en Europa o en Chile, es minería que genera progreso, desarrollo, bienestar, oportunidades. Es la minería que queremos. Sin embargo, hay que ser justos: el sector minero está cambiando, se está modernizando, hay leyes de protección del medio ambiente, hay responsabilidad social.

Ya, pero volvamos a Piura.

Bueno, me van a perdonar mis alumnos y mi gente, pero [el proyecto minero en] Tambogrande yo no lo voy a impulsar. No estoy de acuerdo, por lo menos a mediano plazo. A largo plazo quizás sí. Porque el sector empresarial minero primero le tiene que demostrar al pueblo sus cambios de intenciones, haciendo obras. Si yo, como inversor, quiero explotar Tambogrande y demostrar a la gente que soy responsable, tengo que ser coherente. Yo quiero la minería, pero más quiero a mi Piura.

Finalmente, ¿ya tiene algunos nombres para su equipo?

Claro, ya vengo conversando con profesionales como Segundo Dioses, Raúl Flores Gandelman, Walter Rosas, Martín Zeta Eche, Evelyn Guerrero Panta y más gente que se va a ir sumando. Estoy seguro que nuestra propuesta va a ir sonando cada vez más. Los piuranos deben despertar y no lamentarse. Hay que ir a la acción a través de propuestas positivas.

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